Simeón Bordón


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jueves, 01 de octubre de 2015

Nacido el 18-1-1968 en Ybypé, distrito de Lima, San Pedro, Ykua Mandyju. Hijo de Matías Bordón Vera y Evarigelista Salina Rojas y hermano de Rosalía, Roberto, Sabina, Juana, Estanilaida, Catalina, Zacarías, José, Mary, Demecio, Francisca, Eusebia, Lucía, Silvia y Timoteo.

Mis padres, de origen pobre campesino oriundos de la zona de Paraguari Quiindy, en aquellos tiempos según me cuentan, no poseían terreno y pertenecían a una organización llamada Ligas Agrarias Cristianas. Dicha organización, de estructura nacional, reivindicaba la igualdad social y la práctica de la convivencia comunitaria como cristianos y como humanos. Para 1966 se organizó una mudanza para las parejas que estaban sin tierras hacia la zona de Norte de San Pedro donde la organización adquirió un terreno de 3.600 ha. con fondos propios de la organización de una señora terrateniente de la época quien se llamaba Emilia Trapany. En dicho terreno, ya según me cuentan, se asentaban las familias y practicaban la convivencia comunitaria. Orientados siempre por la dirigencia nacional y religiosos como el monseñor Mariewik y el padre Braulio Maciel, fieles portadores de la Teología de la Liberación y con la asistencia social de la Cáritas Internacional y Pastoral Social. Mis padres en tiempos de la dictadura fueron perseguidos y acusados de “comunistas subversivos”, por formar parte de la Liga Agraria Cristiana. Apenas pude concluir mis estudios primarios. En mi familia somos 5 hermanos. Somos campesinos, humildes agricultores. Desde los 16 años fui catequista en la Iglesia Católica, bajo la tendencia de la Teología de la Liberación, con el padre Braulio Maciel, quien fue perseguido y herido de bala en 1976. Donde estaba el asentamiento, en 1970, desde la Capital un micro colectivo en viaje normal tardaba 18 hs y si llovía, por 15 días, los ríos debían cruzarse en balsa. Para llegar la paraje, las veras del camino eran puro monte. La comunidad se llamaba San Isidro del Jejui. En un pueblito vecino “Susana” hoy Gral Resquin, estaba una oficina del gobierno que en letra grande un cartel indicaba ADMINISTRACIÓN y estaba al frente de dicha repartición don Felipe Matiauda, nada más ni nada menos que el tío directo del tiranosaurio de 7 cabezas Alfredo Stroessner Matiauda.

El hijo de Don Felipe, Ramón, era el jefe policial de la zona. La comunidad de San Isidro del Jejui fue acusada por el gobierno de Stroessner como “comunista dependiente de Rusia”. El 8 de febrero de 1976, cuando todos estábamos durmiendo, militares al mando del mayor Grau y 100 macheteros colorados atropellaron violentamente a la comunidad. Al grito de ALTO COMUNISTA SUBVERSIVO!! Arrancó el tiroteo y el llanto de nuestras madres, el gemido de dolor de nuestros padres en la oscuridad. Nuestra comunidad pasó así, en una noche, de vivir en el edén, a experimentar el infierno. Mujeres sin maridos, chicos que amanecimos sin padres, y sin hermanos mayores, o con las hermanas que el día 7 todavía dormía doncella. Los hombres que no fueron muertos, fueron detenidos. El padre Braulio Maciel fue gravemente herido y llegó a la capital casi muerto, con otro campesino herido. Con la intervención de la OEA por la denuncia de la Caritas Internacional y de la Iglesia, al cabo de 22 días nuestros padres fueron liberados. Se les restituyeron de nuevo en el terreno pero cada uno con lote particular y pusieron a un seccionalero (delator) “pyrague” cada 10 lotes. Indignación total. En 1979 mi padre, Matías Bordón fue llevado en Asunción enfermo de agotamiento como se decía en aquella época.

Fue internado 3 meses en una clínica. En ausencia de nuestro padre murió una de mis hermanas, Sabina Bordón, de 12 años, por falta de medicamentos para el asma. Me es muy triste para mí recordar o relatar todo esto que hemos pasado. Hice estudio primario completo hasta los 15 años. Fui catequista en la capilla San Isidro hasta los 17. Fui perseguido ya por los militares volante del reclutamiento por aquella época. A raíz de eso fui a presentarme voluntariamente al Distrito 1 de reclutamiento en la Capital de Asunción y de ahí me mandaron a prestar mi servicio militar en una fiderería que se llama MOMPER. Estábamos ahí 25 soldados esclavos al servicio de la empresa. De ahí, nos salimos con otros camaradas y nos mandaron como recargado en el Chaco a 950 km, en la frontera con Bolivia de donde salí en 1987. A los 18 años ingresé a un liceo secundario de la zona de Concepción donde fui presidente de curso entre mis compañeros. No seguí más el estudio por escasez económica de mi familia. En 1989, después de 35 años de dictadura militar, por fin cayó el tiranosaurio de 7 cabezas, el 3 de febrero. Lo reemplazó otro militar, suegro de Stroessner llamado Andrés Rodríguez. Alentados por la coyuntura política y por la pastoral social, nos organizamos 200 campesinos sin tierra de la Zona distrito de Lima y peticionamos un latifundio improductivo que estaba a nuestra nariz, en forma de trámite legal.

En vista de la negativa total de nuestro trámite, en noviembre del mismo año, ocupamos el inmueble “Sanguina Kue” con el acompañamiento de más de 100 personas y del Padre Braulio Maciel. En menos de 18 hs vino el violento desalojo con más de 300 militares. A raíz de eso, una compañera que estaba en el último mes de embarazo dio a luz y perdió su vida. Se llamaba Noemí Romero. Nos acampamos en las veras del alambrado durante 4 meses en vista de la desatención de las autoridades a nuestro pedido de expropiación. Se colmó el vaso de la paciencia en marzo del 90. Los 200 sin tierra nos dirigimos en Asunción en 3 colectivos. Llegamos y al amanecer ocupamos el local central del instituto de Bienes Rurales. A las 7 de la mañana vino el desalojo y, después de la corrida nos reagrupamos en la Catedral Metropolitana. Con la lucha seguimos desde la Catedral durante 3 meses. 12 compañeros jóvenes hicimos una huelga de hambre de 12 días. Después de eso, el gobierno nos ofreció reubicar en otro terreno. Después de la conquista, aceptamos y levantamos la medida. Ahí, formé parte de la comisión que organizaba el nuevo asentamiento. Fui secretario de actas y después tesorero hasta 1995. Del 95 al 96 fui distrital de la Federación nacional Campesina y del 96 al 98 Secretario de Organización del MJCC. En el asentamiento nos ocupábamos de la cooperación entre los vecinos, problemas de caminos, de salud, de educación, de gestión de agua... En 1996 fui invitado a participar de un encuentro político en la capital en un local del Movimiento Patria Libre. Volví al asentamiento convencido de la línea política que ahí discutimos y en el asentamiento, en un período muy corto, ya éramos cerca de 80 simpatizantes activistas y ya en el 2000 éramos más del 30% del asentamiento los que participábamos en las reuniones distritales. En el 2001 fui elegido Secretario General de la Región. Participé en el 2002 en la discusión de que era necesario que el MPL se convirtiera en Partido y en pleno se aprobó este planteamiento surgido después del secuestro y tortura de nuestros compañeros Arrom y Anuncio Martí. Había ya, por parte del organismo de seguridad de la república, una abierta persecución político ideológica contra nosotros.

 

Esto fortalecía la discusión sobre conformar el partido en caras a las elecciones generales del 2005. El Partido Patria Libre fue reconocido para las elecciones de 2003 por la Junta Electoral Central avalado por 17 mil afiliados. Participa en las elecciones del 2003 con candidatura consensuada con izquierda Unida. El compañero Arrom era candidato a 1º Diputado nacional, Francisca Andino diputada por San Pedro. Simeón Bordón, 1° suplente para diputado. El PPL se instala ya en el escenario político paraguayo a partir de las elecciones, como alternativa real para un profundo cambio de la política paraguaya en adelante. No mucho tiempo después de las elecciones empieza, con más fuerza, las persecuciones a los referentes principales del PPL, obligando a Arrom y Martí a refugiarse en Brasil hasta hoy. En mi caso, mi figura trasciende más dentro del partido después de las elecciones, llegando a ocupar cargo en la Dirección Política Nacional en representación por San Pedro y fui Secretario Adjunto Regional de San Pedro. Y no trascendí dulcemente ni virtualmente. Siempre me gustó ser consecuente con el principio de origen de mi familia. A partir de ser miembro de la Dirección política del PPL fui muchas veces amenazado por miembros del partido colorado.

A partir del 2004 y con Nicanor, se agudizó más la persecución al PPL a nivel nacional y a otras organizaciones políticas y sociales. Entre eso, acusándonos del secuestro y asesinato de la hija nada más y nada menos del ex-presidente de la república Cubas Grau. Según un testigo falso dice que en una de las tantas reuniones de la Dirección Política Nacional se decidió la suerte de la hija secuestrada. Fui imputado en la causa ésta y me presenté en la fiscalía.

El Juez de Garantías Pedro Mayor Martínez me liberó sin medida alguna. El 8 de diciembre de 2005 me fui a mi casa con tanta alegría que no duró mucho. En el asentamiento recibí tres esquelas con amenazas de muerte en los meses de febrero y marzo de 2006. Que si no dejaba de activar como dirigente de PPL sería acribillado. La amenaza era cada vez más insistente. Yo ya no podía más irme a trabajar a mi chacra. Ni del baño podía irme más. Tal cosa compartí con mi esposa y unos compañeros de la zona. Los compañeros no querían que yo saliera del asentamiento por la insistencia de la amenaza. Entonces decidí viajar en Asunción, a la casa de Raquel Talavera, abogada que me patrocina en mi presentación ante la Fiscalía Paraguaya.

Ahí me entero que la fiscalía apeló la resolución interpuesta a mi favor por el Juez buscando cambiar la carátula y que la apelación ante la cámara estaba inminente. Con los demás compañeros evaluamos la situación, viendo que la decisión sobre nosotros no sería judicial sino política y que iba de la mano con las amenazas que todos veníamos sufriendo. Que la persecución hacia nuestras personas se agudizaba tanto en lo jurídico político, organismo de seguridad legal e ilegal. Por dicha situación resolvimos recurrir a la Argentina a pedir refugio político como contemplan los tratados internacionales. Previa consulta con la gente de la Embajada Argentina en Paraguay, y teniendo presente la política que se supone del gobierno de Kirchner que es un gobierno de derechos humanos, recurrimos al CEPARE, organismo dependiente del Ministerio de acoger a los peticionantes de refugio.

Dicha Secretaría del gobierno argentino estudió nuestro caso y nos concedió un documento de refugiado político precario por término de 72 hs que venció en fecha 2 de mayo. Ese día, recurrimos otra vez en lo del CEPARE y estando en la oficina se nos vino encima la INTERPOL. Después de ahí, vino el juzgado, Cárcel de Villa Devoto durante 5 meses hasta que fuimos trasladados al Complejo de Marcos Paz. Estoy casado con Valeria Orrego, compañera de lucha por la causa, con quien tenemos 5 hijos menores. En estos momentos, soy perseguido político, desposeído total y encarcelado desde el 2006.

VIVA LA REVOLUCION SOCIAL LATINOAMERICANA DE LOS PUEBLOS OPRIMIDOS.